La práctica del NIHON TAI JITSU POLICIAL (NITAIPOL) debe estar acorde a una metodología que permita al personal de los diversos cuerpos de seguridad, realizar su trabajo de una forma efectiva y con el mínimo riesgo para su persona y las personas y bienes que protege. Para ello no basta el simple conocimiento de técnicas de ataque y defensa tal y como se estudia en las mayorías de las disciplinas marciales y deportes de combate, sino que es necesario formar y dotar a esas personas de una serie de conocimientos y técnicas específicas de Combate cuerpo a cuerpo, las cuales contemplen las diferentes circunstancias que se pueden dar en el caso de una confrontación y las formas más adecuadas de solucionarlas, teniendo siempre presente que además de salvaguardar la propia integridad, deben proteger personas y bienes, y además por su condición de miembros de organismos y empresas de seguridad, se encuentran sujetos a una serie de condicionantes que no les permiten utilizar cualquier técnica para repeler una agresión, sino que deberán hacerlo con técnicas cuyo resultado esté fuera de duda y además permitan, en la medida de lo posible, reducir a un agresor protegiendo tambíen la integridad física de éste.
En nuestra sociedad los cuerpos policiales y de seguridad han pasado de ser fuerzas represivas a salvaguardar los derechos de los ciudadanos, de todos los ciudadanos (incluidos los presuntos delincuentes), de manera que sus formas y sistemas de trabajo han de ceñirse estrictamente al ordenamiento jurídico vigente, lo que implica una notable dificultad añadida a su labor diaria, pues, por una parte, han de ser capaces de salvaguardar su seguridad y la de los ciudadanos a los que prestan servicio y, por otra parte, de la misma manera, han de ser capaces de realizar su labor utilizando la mínima fuerza (violencia) posible contra los supuestos delincuentes. No es tarea fácil, por ello los agentes de los cuerpos de policía democráticos necesitan una especial formación para realizar su labor profesionalmente, tal y como se lo exige la ley que ellos defienden.
Cuando se sistematizó el NITAIPOL se tuvieron en cuenta todos estos factores, de manera que se “destiló” del NITAIPOL todo aquello que hoy sirve para que los profesionales de la seguridad puedan hacer de su adiestramiento marcial una “herramienta” más con la que hacer su trabajo, minimizando sus “riesgos laborales” y garantizando –como no puede ser menos- los derechos de los detenidos.
El sistema pedagógico del NITAIPOL se basa en la sencillez y "progresividad” de sus técnicas, en el acondicionamiento físico de sus practicantes, y en la adecuación a la realidad de los principios tácticos con los que se ejecutan las técnicas.
Nuestro principal objetivo es compartir con los funcionarios policiales un sistema de autodefensa moderno, orientado a potenciar la capacidad operativa de los mismos dándole la posibilidad de supervivencia frente a una amenaza potencialmente letal, y cuando todas sus herramientas habituales se han agotado y su vida y la de terceros está en serio peligro real. La seguridad del agente es la prioridad nº 1 en todo momento.
El entrenamiento de diferentes supuestos de intervención, le darán la capacidad de confeccionar una respuesta, rápida y eficaz, que podrá ser simple o compleja en función de la situación que se produzca la intervención. El gran abanico técnico que el NITAIPOL pone en mano del agente, le dará la oportunidad de salir airoso de la intervención. El aprovechamiento de la máxima energía, el conocimiento de las técnicas de golpeo y su uso como técnicas de apertura y terminación, la utilización de luxaciones, proyecciones y estrangulaciones y el uso de la esquiva al principio de la acción defensiva, son principios que se aplicarán con lógica para construir de forma inmediata la intervención.
El agente es libre para escoger las técnicas que más se adapten a su constitución física o sus preferencias personales y también es libre para incorporar a su repertorio técnico, todo aquello que considera válido ya que no limita al agente sobre las técnicas que debe usar.
La defensa se realizará con o sin armas de forma proporcional al ataque sufrido, con el máximo respeto por la vida del delincuente y el máximo control de la ejecución de las técnicas, aprovechando los principios de máxima eficacia y siguiendo unos criterios lógicos que garanticen la propia seguridad del agente en el transcurso de la intervención.
Los conocimientos de Combate cuerpo a cuerpo son un componente importante de la formación del personal de las fuerzas y cuerpos de seguridad.
En este sentido el conocimiento y práctica de técnicas de esquiva, desplazamientos, golpes, proyecciones y especialmente técnicas de luxación, puntos de presión, estrangulaciones y controles de conducción, todos ellos estudiados bajo una metodología adecuada a los fines que se pretenden, serán sumamente útiles para el caso en que sea necesaria una acción de autodefensa y protección.
Cabe destacar que si bien las técnicas empleadas en nuestro sistema son clásicas de las artes marciales, su forma de aplicación y, sobre todo, su utilización conforme a una serie de principios tácticos característicos de nuestro sistema como “Evitación de riesgo por exposición”, el de “Angulación” o el de “Relajación” les proporcionan una eficacia extra muy notable respecto de sus formas de ejecución tradicionales.
Principio de fluidez. Nunca iremos al choque con nuestros adversarios, redirigiremos sus ataques dándole la sensación de que hemos desaparecido.
Principio de explosividad. Cuando la acción defensiva esté en curso explotaremos en todos nuestros ataques anulando a nuestro oponente desde el principio.
Principio de determinación. Nunca dudar, no pensar en la derrota, siempre ser el primero en tomar decisiones.
Principio de la distancia. Siempre mantenernos en la distancia adecuada, dándole la sensación de que estamos a su alcance pero nunca permitiéndole que rebase nuestro círculo de seguridad.
Principio de neutralización. Atacaremos tanto en nuestras acciones defensivas como ofensivas a nuestro oponente, con el mínimo daño hacia él, en músculos y huesos.
Principio de blanco central. Nuestra cabeza es nuestro centro operativo, defiéndela, la de nuestro adversario tambíen es su centro operativo, anúlala.
Principio de ataques múltiples. Nuestro adversario no dejará de estar operativo sino realizamos más de tres ataques de penetración real.
Principio de angulación. Nuestros ataques siempre se realizarán en una trayectoria que comprometa o destruya su equilibrio y su capacidad defensiva.
Principio de presión. Nunca le dejaremos tiempo para pensar. No le dejaremos tener nunca la iniciativa.
Principio de balance. Su equilibrio es importante, siempre lo destruiremos con nuestros golpes o nuestras técnicas de cuerpo a cuerpo.
Principio de movilidad. Procura siempre estar en movimiento, un blanco fijo es más fácil de alcanzar que un blanco móvil.
Principio de relajación. Hay que buscar siempre la relajación, para no perder la velocidad, nuestro estado de alerta no debe reflejarse en nuestro cuerpo sino en nuestra mente.
Principio de posicionamiento. No quedarse nunca frene al oponente, colocarse a 45º, si estuviera siempre enfrente a él toda su atención tanto física como mental la tendríamos constantemente encima.
Principio de respuestas universales. El conocimiento del cuerpo humano tanto fisiológicamente como estructuralmente resulta más importante que conocer las acciones que pueda realizar este. Los puntos débiles son iguales en todos los cuerpos.
No tenemos que ser una enciclopedia de técnicas, si no una herramienta que sepa responder a cualquier ataque con un compendio de técnicas relativamente cortas que se adapten a cualquier situación.
En la continuidad, en el trabajo duro y en una mente abierta está el secreto del éxito, “la supervivencia no se improvisa, se entrena”.
Fuente: Jose Luis Rivera Buzon
Instructor Principal FMNTJ


